El malón salvaje ocasionó destrozos por cinco millones

 

LA MAÑANA                  INFORMACIÓN                  MONTEVIDEO,  14 DE MARZO DE 1972           PAGINA 11
  
 
  Una camisa sucia, dos guantes y unas hojas con marcas de manos entintadas, constituyen  las únicas evidencias positivas sobre la que trabajan los investigadores policiales procurando establecer la identidad de la salvaje banda de delincuentes responsables de la destrucción del local escolar ubicado en Avda. Brasil y 26 de Marzo.
Los elementos en cuestión fueron rescatados de sobre las pilas de material destrozado que anoche todavía cubrían algunos salones del edificio. Aunque no ha existido tiempo para realizar un peritaje adecuado, las estimaciones de la dirección sitúan el monto en una cifra no inferior a los cinco millones de pesos. Las clases fueron suspendidas hasta el próximo lunes.
 

NO  HABRÁ  CLASES  HASTA  EL  20

   En un primer término, se había decretado una suspensión por dos días, pero el Consejo de Primaria decidió esta mañana -después de una inspección in situ  de las Consejeras Electicia Vasconcellos y Eloisa Echegoyen de Di Lorenzo- suspender toda otra actividad que no sea la derivada de las tareas de ordenamiento y reconstrucción  hasta el lunes 20. Por su parte, las autoridades de la escuela estudiaban la posibilidad de efectuar ese mismo día, al reanudarse las clases, un acto conjunto de desagravio a la escuela pública.
La jornada de la víspera resultó agitada en la vieja casona emplazada en un extenso predio que llega a la calle Martí y ocupa media manzana, lindando con el anexo del Liceo “Joaquín Suárez”. Allí funcionan en el turno matutino desde 1949, la Escuela N° 71 “Barón de Río Branco” -que cuenta actualmente con unos 700 alumnos- y por la tarde la Escuela N° 17 “Brasil”. Desde 1917 hasta 1949, el local era utilizado solamente por la segunda de las mencionadas escuelas, tradicional en la zona de Pocitos, de donde proviene prácticamente la totalidad de los alumnos, que suman actualmente un millar.
 
   Hasta allí llegaron en la mañana y tarde de ayer autoridades policiales y de otras entidades oficiales, así como gran cantidad de público y padres de alumnos, azorados ante el espectáculo que se presentaba ante sus ojos. 
 
 
SIN  EXPLICACIÓN  RACIONAL
 
   Es posible que no haya palabras para calificar la sistemática, concienzuda depredación a la que se dedicaron -en la madrugada del domingo- los integrantes del grupo de salvajes que penetraron el edificio y practicaron en el mismo toda clase de tropelías. A la destrucción de símbolos patrios -banderas, busto de Artigas y José P. Varela, retrato de los mismos- debe unirse el propósito  (difícilmente no premeditado) de causar la mayor cantidad de daños y destrozos que se pueda concebir. “Menos mal que no se les ocurrió prenderle fuego al local” – comentaba uno de los padres ayer; en efecto, eso fue lo único que no hicieron. Nadie hasta el presente encuentra ningún tipo de explicación para el atentado. Se consideraron las más encontradas hipótesis que pudieran dar pie siquiera a un atisbo de causalidad lógica, sólo para descartarlas por improbables. Lidia V. de Peralta, Directora de la Escuela “Brasil”, fue categórica al descartar un móvil político o gremial. Nadie de nosotros puede explicarse la causa de todo esto. Trabajamos en paz y tranquilos. No existen ni problemas políticos, ni gremiales, que -aunque no justificarían una salvajada como esta- podrían quizá configurar  una “causa” para mentes extraviadas. Pero repito; no hay nada de eso. No tenemos problemas de ese tipo”.
 
 
EL  FUROR  DESTRUCTIVO
 
   “De algo estamos seguros, en cambio” -prosiguió la Directora- “y es que fue una acción planeada por algún equipo empeñado en una destrucción sistemática”.
Bastaba ayer recorrer el local para comprobar lo acertado de esta observación. Por otra parte, el hallazgo de los guantes estaría indicando que se trabajó tomando las precauciones necesarias para evitar o dificultar una posterior identificación  de los responsables. La magnitud del daño, además,  indica que “trabajaron” dentro de la escuela un número de personas que no puede ser menor de 10, y que ha sido estimado en 30.
El local tiene tres plantas, sótano, planta baja y primer piso. Ninguno escapó a la salvajada.
Se llegó incluso -en el primer piso- a forzar un cuarto donde se guarda el mimeógrafo y todos sus implementos, cuya puerta había sido forzada con barras de hierro.  El mimeógrafo fue llevado después hasta la escalera central y arrojado a la planta baja.

Un memorándum parcial, pero demostrativo de los daños incluye:
  • Destrucción de las puertas de todos los armarios conteniendo material didáctico y destrucción del mismo.
  • Inutilización de libros de texto y diccionarios, mediante el expediente de ensuciar cuidadosamente la mayor parte de las páginas con tinta de mimeógrafo.
  • Inscripciones obscenas (con pintura celeste y azul) en los pizarrones, que evidencian la misma mentalidad de las personas que ensucian los baños públicos.
  • Destrucción de la mayor parte de los vidrios de armarios y gabinetes.
  • Hundimiento de los techos de celotex de varios salones que se encuentran ubicados en el amplio pasillo, construidos a fin de aumentar la capacidad locativa del edificio escolar.
  • Destrucción de la mayor parte de las bombillas eléctricas, especialmente en el sótano, donde también fueron rotos los tubos de neón y arrancados sus soportes  metálicos del techo.
  • Destrozo total del material de física y de química, acumulado a lo largo de los años, muy valioso y considerado irremplazable en su mayor parte, dado el alto costo del instrumental.
  • Violación de armarios con mapas y planos, destrozo de algunos mediante cortes e inutilización de otros con pintura o tinta de mimeógrafo.
  • Lápices, biromes, tizas, grayolas, reglas, compases y otros elementos arrojados al suelo y pisoteados, después de ser esparcidos por la mayor parte  de los pisos del edificio.
  • Pizarrones y bancos ensuciados con tinta.
  • Destrozo total del equipo de intercomunicador y su centralita, ubicada en la sala de dirección; el equipo no había llegado a utilizarse y había sido donado por ex alumnos.
  • Destrozo del material -muñecos, juguetes- de las clases de jardinera.
  • Destrucción total de las conexiones del equipo de altoparlantes y micrófonos, así como de un tocadiscos y la colección entera de discos. Los discos minuciosamente destrozados en pequeños pedazos y sus restos, a la manera de confetti, esparcidos por el piso.
  • Rotura de todos los paquetes conteniendo hojas del trabajo diario y esparcimiento de las mismas por los pisos.
   Esta es una descripción aproximada de los daños causados. De lo valioso que pudo salvarse del furor destructivo, de los salvajes, puede mencionarse un microscopio al cual no llegaron los criminales, y otro mimeógrafo, que casualmente estaba siendo reparada fuera del local.
 
    Cabe agregar que, como “toque final” de esta acción incalificable, los vándalos tuvieron tiempo para “jugar”al tiro al blanco con los compases grandes; dibujaron un blanco en uno de los pizarrones y arrojaron el compás más de cincuenta veces hacia él. Finalmente, como última muestra de la catadura de los sujetos -anoche se especulaba también con la posibilidad de que fuera gente euforizada por la acción del alcohol y las drogas- estos hicieron sus necesidades fisiológicas en distintos salones y corredores del establecimiento.
 
 
LA  INVESTIGACIÓN  POLICIAL
 
   Las autoridades policiales -Seccional 10a y Policía Técnica- que tomaron parte en los procedimientos e inspecciones, estimaron -según testimonio de los docentes- que se ésta frente a la acción de un grupo de hasta 30 personas. Es humanamente imposible que una o dos personas hayan podido ocasionar destrozos de tal magnitud. Entre los restos de material esparcido por el edificio, se pudo incautar una camisa, guantes, y una hoja con marcas de manos entintadas, elementos de los cuales podría surgir una pista para identificar a los autores de un hecho que no tiene seguramente precedentes, a esta escala en el país.

Por sobre la natural desazón posterior a estos hechos, que no pueden ser obra de personas normales flotaba anoche ya -entre las maestras y padres de alumnos- la decisión  de trabajar con fe para poner las escuelas en marcha en la fecha fijada.
 
 
Apoyo para la Reconstrucción
 
   El local de las Escuelas Brasil y Barón de Río Branco fue visitado ayer por autoridades de primaria, que decretaron la suspensión de clases hasta el próximo 20, como informamos aparte.
También se hizo presente en el local el Ministro de Obras Públicas, Arq. Walter Pintos Risso, quien comprometió el apoyo de su Cartera para reconstruir salones y otras obras de reparación.
 
  También integrantes de la Junta Departamental capitalina llegaron hasta allí, prometiendo apoyo en las tareas de reacondicionamiento. Por su parte, el Consejo de Primaria dispondrá de todo lo necesario para realizar un peritaje que establezca el monto de los daños.
 
   La destrucción ha sido total en distintos rubros, y es de señalar que a fines del año pasado, el Consejo de Primaria había hecho llegar gran cantidad de material nuevo, que no llegó siquiera a ser utilizado y que ahora ha desaparecido por obra de los salvajes. Las pérdidas así resultan mayores.
 
   La Comisión de Fomento, por otra parte, celebró ayer de tarde una sesión de emergencia para considerar los acontecimientos, y se nombraron dos comisiones para ocuparse de las finanzas y de la coordinación de tareas entre los distintos organismos que han prometido apoyo.
 
   La solidaridad del vecindario y padres de alumnos para la reconstrucción, es total “y realmente conmovedora”, según testimonio unánime del cuerpo de docentes de ambas escuelas.
 
El malón salvaje ocasionó destrozos por cinco millones

El malón salvaje ocasionó destrozos por cinco millones

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